Claridad en acción

Archivos por Mes: septiembre 2020

«TDAH» Trastorno Mental…

 

El diagnóstico de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) está considerado como una enfermedad grave y crónica que afecta a una gran cantidad de infantes, adolescentes e incluso en adultos. Se caracteriza por la combinación de problemas persistentes, tales como dificultad para mantener la atención, hiperactividad e impulsividad, que produce escaso control de impulsos, falta de organización y motivación, generando en los niños/as comportamientos inadecuados tanto fuera como dentro del aula.

Los padres o tutores al ser informados desde el colegio de la problemática de su hijo/a solicitan a su correspondiente pediatra la valoración del infante y realiza una derivación a la unidad de salud mental infantil (psiquiatría) para la evaluación de los síntomas y realizar el diagnóstico, basándose en los criterios del DSM-5 o de la CIE-10.

Hoy por hoy se desconoce la causa TDAH, aunque algunas investigaciones consideran que puede tratarse de un trastorno neurobiológico complejo (ej. circuitos reguladores que comunican zonas cerebrales). Además, de componentes genéticos y factores ambientales. Lo que plantea la necesidad de un tratamiento específico y personalizado para cada niño/a.

Los fármacos como los psicoestimulantes suelen ser el tratamiento estándar y numerosos estudios han manifestado algunas controversias por la falta de evidencia científica en cuanto a los efectos secundarios que ocasionan. Lo relevante de la labor del profesional clínico, es un adecuado diagnóstico, aunque a veces su realización pueda ser compleja. Este tema en la actualidad, se sigue debatiendo tanto por el proceso de su desarrollo, como tratamientos y evolución.

A nivel personal, después de años de trabajo y el estar en contacto directo con infantes, destacaría algunas consideraciones…

Por un lado, se debería contemplar una evaluación ajustada y específica a la personalidad del niño/a o adolescente. Existen cuestionarios donde se evalúan los síntomas y se obtiene el diagnóstico sobre criterios que se tallan por el mismo patrón. Se valora las respuestas en función de la valoración realizada por el infante, los progenitores o tutores y también la información dada por los profesores del colegio. Aunque estoy de acuerdo que se utilice criterios de protocolos de actuación, habría que averiguar si a nivel biológico, químico, la carencia de vitaminas y minerales, la alimentación o determinados comportamientos o actitudes tanto del propio infante o de las personas que convivan con él, pueden estar influyendo en la generación de dichos síntomas.

Por otro, el tratamiento farmacológico debe llevar un seguimiento exhaustivo, puesto que algunos efectos secundarios pueden llegar a ser  bastante perjudicables. Señalar que a corto plazo puede solucionar la problemática, pero hoy por hoy no existen investigaciones a medio y largo plazo que confirmen que algunos efectos secundarios no lesionen algunos órganos vitales.

La cuestión es actuar con integridad y honestidad. No todo vale! a costa de personitas que acaban afectándoles en su etapa de evolución. Los padres o tutores hacen lo que creen que es mejor para sus hijos/as porque confían en los profesionales. Sin embargo, se deberían preguntar por conciencia, si no existen otra alternativa mejor de intervención para el caso de su hijo/a.

Existe bastante literatura donde refleja que la primera opción  en niños pequeños no sólo son los fármacos, sino que existe tratamientos  terapéuticos como la terapia conductual que ha demostrado ser tan eficaz como los medicamentos, puesto que facilita tanto a padres e hijos el entendimiento y la comprensión de las habilidades y estrategias disponibles para afrontar la situación y mejorarla. Es aquí!  En esta etapa, donde se puede prevenir que llegue a formalizarse un TDAH.

Personalmente, me he encontrados con niños pequeños muy espabilados e inquietos, podría decir especiales, con gran sabiduría y con diversidad de facultades  (creatividad, con un gran potencial, llenos de ideas, de vitalidad, alegres, etc.). Sin embargo, cuando se han tratado con medicación, se han vuelto más centrados  sí, han conseguido estar más tranquilos, también, pero dejan de ser una parte de ellos.

Considero que existen otras formas de actuar con este perfil de infantes, donde se respete quien es cada uno, simplemente por lo que se es. Ayudarles a auto-conocerse y a que aprendan todo aquello que requieran para tener estabilidad, desde un enfoque terapéutico emocional-cognitivo-conductual (de cómo se sienten, piensan y se comportan). Entendiendo el porqué de su actitud,  para que lleguen a ser capaces de recuperarse y ser seres felices.

 

Ama y Vive

 

 

Por ti! Por mi! Por todos!

 

Como comenté en mayo de este año 2020, el efecto de la crisis de la pandemia, está en línea con otros estudios. Andreu cabrera (2020) analizó algunos efectos psicológicos del confinamiento.   A nivel de población general, se halla la ansiedad y el miedo por la sensación de vivir en unos momentos de catástrofe mundial.

La incertidumbre de no poseer control de la realidad de lo que sucederá en un futuro, hace que las personas se mantengan en un estado frustración personal. Lo que conlleva a la búsqueda de información y que en determinadas personas podría producir comportamientos hipocondríacos. De manera, que  todo ello genera altibajos emocionales.

Existe una determinada población más vulnerable como las personas de edad avanzada en la que la comorbilidad de patologías influye.  Incluso la falta de comunicación favorece la tristeza y la depresión.

Otra población según ciertos estudios que también se hallan afectados, son los niños/as (secuelas psicológicas o traumas que suele provocar agresividad, desórdenes de sueños etc…). Además, de que fisiológicamente les puedan afectar (obesidad) en algunos casos para paliar la ansiedad. Incluso, las patologías preexistentes se agravan por estar en periodo de reclusión. También, surgen problemas de regulación emocional y conductual por la privación de movimiento e interacción social provocando enfados, llantos, miedos, trastornos alimentarios y cierta hiperactividad. La población infantil requiere de rutinas y hábitos para sentirse seguros, lograr su estabilidad y seguir su ritmo biológico. Algunas estrategias a tener en cuenta, sería promover actividades lúdicas durante el día como programas de actividad física para el hogar, escuchar música, aumentar el tiempo y calidad de comunicación entre los miembros de la familia y control del tiempo de los dispositivos para evitar su uso excesivo.

En relación a los más jóvenes, ha habido un cambio de actitud y comportamiento. Además, de que suelen afectarles,  ya son una población  portadora de riesgo y de contagio sin que algunos de ellos sean conscientes. ¿Por qué?

¿Qué es lo que ha sucedido?

Las noticias han mostrado un porcentaje considerable de adultos jóvenes y adolescentes llenando playas y bares durante las vacaciones, actuando como si el mundo no estaba en medio de una pandemia.

Cuando se comenta sobre la actitud de los jóvenes suele considerarse una etapa que difiere sobre la percepción de la vida. El cómo ellos observan su realidad y la forma de enfrentarse al mundo.

En esta etapa viven el aquí y ahora. Suelen disfrutar el momento y el mañana ya vendrá. Aprovechan lo que tienen y no piensan que les vaya a suceder nada. Algunos de ellos consideran que son invencibles y desafían a propósitos las directrices sobre la práctica de distanciamiento social.

Las consecuencias de sus actuaciones lamentablemente lo pagan otros. Concienciarse de la situación actual, les llevará al entendimiento del porque son ellos el futuro y lo que hagan ahora les repercutirá el mañana.

Se ha avanzado en tecnologías pero a nivel de comportamiento que equilibre situaciones límites está por desarrollar. Tanto los jóvenes y adolescentes tienen su función en el proceso de desarrollo de la humanidad y ellos tienen que encontrarse preparados para este tipo de acontecimientos, en la que la supervivencia de cada uno depende de los demás.

Personalmente considero que se encuentran preparados, pero se tiene que dar la oportunidad de que sean escuchados, puesto que serán generadores de propuestas que se avance en la solución de esta grave pandemia.

Por ti, porque se necesita de alguien más que nos acompañe en nuestro camino.

Por mí, porque cada uno somos responsable de nosotros mismos y solo así podemos avanzar.

Por todos! Porque no estamos solos, formamos parte de un todo, aunque cada ser es especial, entre todos podemos conseguirlo…

 

Bibliografía:

Cabrera, E. A. (2020). Actividad física y efectos psicológicos del confinamiento por covid-19. Revista INFAD de Psicología. International Journal of Developmental and Educational Psychology.2(1), 209-220.

 

Ama y Vive