Se habla de estrés, cuando el organismo se enfrenta a situaciones que se percibe como amenazantes y desafiantes. Existiendo una descompensación y desequilibrio en nuestro cuerpo y mente.

          Según Selye, considera el estrés, como un síndrome general de adaptación, donde la persona pasaría por un proceso de tres fases: 1) Alarma: Moviliza las defensas. 2) Adaptación: El organismo se adapta y las hormonas liberadoras (corticoides), vuelven a la normalidad. 3) Agotamiento: al no existir adaptación y el agente estresante continúa puede provocar la muerte.

          Las personas responden de manera diferente al estrés. Y estará en función de su personalidad, carácter y temperamento. De sus mecanismos de defensas, el estilo de afrontamiento y de las circunstancias que le rodea en ese momento. Aunque, existen acontecimientos vitales estresantes  (muerte familiar, divorcio, despido,..), que nos afectan a la mayoría de las personas,  y que pueden acaban producir alteraciones graves, si no se maneja de manera adecuada.

          El estrés, puede contemplarse en dos sentidos,  el lado positivo,  donde facilita al individuo una mejora en su rendimiento cognitivo al aumentar el nivel de atención y conciencia. Hay personas que funcionan muy bien en este estado, siempre cuando no se sobrepasen en ello. Es aquí! cuando a veces no se puede controlar y acaba pasando al lado negativo. Puesto que, una situación prolongada empeora la actividad intelectual, razonamiento, relaciones sociales, etc…Incluso, a niveles extremos, llegar a su pérdida. Además, de alterar los estados de ánimo, produciendo ansiedad, tristeza, irritabilidad, etc…Junto alteraciones fisiológicas (úlceras, gastrointestinales, pérdida de masa ósea,…). Incluso desencadenar enfermedades del sistema inmunitario (disminución de las defensas, favoreciendo infecciones por virus y bacterias), cardiovascular (hipertensión, infartos…), cáncer y psicosomáticos entre otras.

          Por mi experiencia profesional,  en las numerosas patologías que me encuentro,  todas ellas disponen de un componente de estrés (ansiedad elevada a la máxima potencia) tan elevado que les  causas graves repercusiones. Hasta tal punto, que requieren  medicación para ello, y aún así no solucionan el problema. Ocasionando, en su mayoría trastornos mentales (ansiedad, depresión, despersonalización, brotes psicóticos,…) afectando gravemente a la persona, junto a la pérdida de sus puestos de trabajo y relaciones sociales. Sin embargo, es algo que se puede solucionar y evitar sufimientos.

 

! Es posible prevenir y manejar el estrés que tanto perjudica!

(SI)

 

¿CÓMO APRENDER A MANEJAR EL ESTRÉS?

1º! Ser conscientes y realistas de que algo no va bien!

2º! No pierdas el tiempo con la queja. ACTÚA!

3º! Entender como se ha desarrollado y en qué medida nos afecta!

4º! Aprender a reconocer y manejar el estrés ante los primeros indicios!

5º! Ser conscientes de los pensamientos, cómo se perciben, valoran y se actúa!

6º! Ante pensamientos negativos, enfocarlos de manera positiva!

7º! Sobre las cosas que no se pueden cambiar, respirar hondo (técnica de relajación) y ver opciones para manejarlo!

8º! Evitar situaciones de estrés!

9º! Llevar una vida sana (ejercicio, alimentación, sueño, relaciones…)!

10! Cambiar la actitud, aprender a decir No y organizar mejor el tiempo!

 

Si permitimos que unas pautas saludables, se vuelvan habituales con

Paciencia, Perseverancia y Positividad,

lograremos potencialmente

«Mejorar Nuestra Vida»

 Ama y Vive