¿Qué es?

La procrastinación (del latin procrastinatio) es la acción o el hábito de diferir o aplazar tareas o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o placenteras.  El no concluir lo pendiente, puede ser motivado por cualquier causa, desgana, desidia, desmotivación, etc…produciendo desinterés y cansancio. Por eso es importante conocer el origen que lo provoca, actuar sobre ella y así resolver la situación. Sobre todo, combatirlo con voluntad y compromiso.

Es bien sabido que procrastinar produce una sensación de ansiedad al percibirse como un acto abrumador, inquietante, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, lo que acaba posponiéndose para después (futuro). Sin embargo, la mayoría de las acciones que se postergan se tienen posibilidades para superarlas.

A nivel general, las personas en su día a día, realizan cantidad de actividades. El no llegar a todo produce sensación de caos, frustración.

Sin embargo, la procrastinación puede ser percibido como un síntoma, y no se le dé la importancia que requiere. Es decir, actitudes y conductas que tiene numerosos orígenes y pudiendo afectar a cualquier persona. Sobre todo, aquellos con unas características de personalidad determinadas. Por ejemplo, en el campo de la salud mental los obsesivos, las dilaciones les producen inseguridad; los dependientes optan que otros tomen las decisiones; los fóbicos se muestran temerosos; los depresivos sus pensamientos negativos les inhiben actuar; los evitativos buscan principalmente no enfrentarse a la tarea en cuestión, por aversión del miedo a fracasar o propias limitaciones, desatendiendo compromisos y obligaciones.

Así que demorar la toma de una decisión, impide que la vida del individuo mejore. Que no aproveche oportunidades, ni resuelva problemas, lo que conlleva sentimientos de insatisfacción, inseguridad, inferioridad y estancamiento. Para abordar la procrastinación  se pueden tener en cuenta algunos aspectos y cumplir con los objetivos deseados.

El primer paso, es ser conocedor de que puede ser un hábito o costumbre que afecte en la vida diaria. Segundo, organizar las tareas que se puedan realizar. Tercer, autocontrol, de cómo y cuándo llevar a cabo las tareas. Cuarto, el ambiente apropiado facilita el deseo de su realización. Quinto, considera que es posible y ¡Pasa a la Acción ¡

Algunas estrategias que pueden ayudar a reducir el nivel de procrastinación:

  1. Plantéate dar un pequeño primer paso. Por ejemplo. 5 minutos y lo dejas. Hará que el miedo se desvanezca y permita continuar y terminar el trabajo. Es decir, dejar de pensar y hacer.
  2. Las rutinas favorecen. Son hábitos y costumbres que de forma inconsciente simplifican tu vida.
  3. Toma decisiones. Dedica unos minutos para aclarar lo que significa la tarea y toma una decisión al respecto. Si la demoras, con razonamiento no estás procrastinando.
  4. Anota las tareas y el tiempo para realizarlas. La dedicación a cada una de ellas, con la responsabilidad del compromiso interno para ejecutarlas.
  5. Aprender a decir no por no saber negarte.
  6. No tener miedo a abandonar, porque quizás ese proyecto, ya no tenga sentido.
  7. Gestionar la energía en los mejores momentos hará tener una mejor actitud. Con una alimentación adecuada, descanso reparador y ejercicio físico.
  8. Distribuye la tarea en pequeños pasos claros y concretos que te hagan sentirte bien. Utilizando palabras, frases o herramientas que te gusten.
  9. Utiliza una lista de tareas cortas, para que resulte más fácil ejecutarlas.
  10. Evita las distracciones y permítete una recompensa por aquella tarea que te resiste.

¡A qué esperas para pasar a la acción!