Hola! Estimados lectores,  una parte de mi labor profesional es el abordaje de casos complejos de curación. Para un estudio personalizado de este tipo, manejo herramientas que recoge información sobre lo más actualizado con evidencia científica. Además, de conocimientos que he adquirido desde la experiencia y que sirve para recuperar la salud mental de la persona. La cuestión, sería que enfoque y técnica sería más adecuada para realizar un tratamiento psicológico.

Terapéuticamente, me encuentro en la línea de lo emocional-cognitivo-conductual.  Porque según como te sientes a través de una emoción o sentimiento, piensas (cognición) o viceversa, mediante la actividad mental se manifiesta en una acción externa (física) de una actitud con un determinado comportamiento. De manera,  que utilizo aquello que el cliente precisa,  lo necesario y específico según su temperamento, carácter y personalidad. Reflejando el periodo de sesiones que puede requerir.

Las consultas que me llegan, en la mayoría de las veces se solucionan rápidamente (1, 2 o 3 sesiones). Sin embargo, en otras ocasiones me encuentro con casos graves (díficiles resolución). En la que la persona se ha adaptado a su enfermedad, la hace suya, cree que es para siempre y de forma inconsciente no la quiere dejar marchar, a pesar de expresar que se encuentra desesperada y que percibe que su salud física también se ve perjudicada.

Hay otros casos muy graves, donde los pacientes son conscientes de su situación y desean curarse. Ante esta circunstancia es cuando realizo mi labor de investigadora, con la que más me identifico, porque suelo tomarlo como retos, casos viables de solución. Buscando información relacionada con el tema y recogiendo todas las posibilidades que existen (a veces las cosas más simples proporcionan resultados sorprendentes) para abordar el proceso de recuperación.  

A continuación, expongo  algo que me llamo la atención en una de mis primeras intervenciones. Una paciente me llama para concertar cita, en esta ocasión había leído un anuncio mío. A nivel general, mis clientes suelen ser personas que me llegan a través de otras. Lo primero que me pregunto fue de qué escuela era, es decir, en qué paradigma  trabajaba (psicoanálisis, sistémica, humanista, cognitiva conductual, entre otras…). Aunque parezca inverosímil, hay personas que lo necesitan saber, porque muchas de ellas ya han realizado un búsqueda de información por internet  y tratados por unos cuantos profesionales. Eso significa, que puede ser complejo la intervención y está indicando que todavía permanece el problema sin solución por las diferentes causas que puedan llegar a ser

Decir, que la mayoría por no decir casi todos los que intervengo en consulta, suelen tener tratamiento con fármacos y siguen buscando a alguien que les pueda aclarar porque les sucede y que pueden hacer para solucionarlo, puesto que el grado de sufrimiento permanece y es tan elevado que no les permiten realizar una vida normal.

Reflejar  la importancia de cuando alguien expresa “me duele el alma” ¿qué puede significar?  Es una sensación que puede llegar a ser tanto o más que el dolor físico, según dicen. Lo que sí es que lo experimentan con mucha amargura y desconsuelo, pero es posible manejar y aliviar su sufrimiento.

Es aquí! cuando el grado de incertidumbre les ha bloqueado tanto, que piensan que su situación no se puede solucionar. ¿Cómo transmitirle que sí es posible? Puede resultar complejo modificar creencias en unas pocas sesiones. Pero se puede lograr, cuando la persona es capaz de reflexionar y aproximarse a la realidad con sus propias conclusiones. Efectuando preguntas que le albergan la duda y tener claridad en resolver aquello que le preocupa. Para pasar a la acción y modificar lo que le perjudica, con el fín de lograr su bienestar, entendiéndolo como el alcance del equilibrio entre el componente físico, psíquico y emocional.

 

Ama y Vive